lunes, 23 de septiembre de 2013

Hotel-Café-Bar. A tout va bien. Confort Moderne

     "Puedo creerme cualquier cosa... ahora."
     "Un convento de monjas. Sí. Tengo todo esto muy en lo profundo de mí. Usted nunca, nunca lo comprenderá. Los borrachos, los terribles, terribles borrachos, como jamás los han conocido. En frente de mi oscura piedra arenisca un hombre se ha muerto de hambre. Un tipo de smoking, un pez gordo, con una Corona-Corona pegado a la cara, pasa sobre él hacia su tertulia favorita. O acaso uno está paseando a lo largo del muelle y ve algo en el agua. ¿Qué es? Bueno, podría tratarse de un viejo montón de periódicos reducidos a pulpa.
 Podría ser una gran tortuga en la forma en que flotan en el golfo de Tehuantepec. Sí podría tratarse de una tortuga, exactamente casi igual que una tortuga. En ese momento, antes de que saquen la cabeza fuera del agua, ya sabe usted. Mire la forma en que deriva hacia nosotros. Cada vez más cerca. Eh, mira aquí, tortuga, o lo que seas, ¿por qué nos has elegido? ¿Quizás Welfare Island no es lo bastante buena para ti? ¿Por qué no vas a la deriva hacia aquél puerto de refugio? Podrías hacerlo perfectamente, ¿sabes? Es justo allá enfrente. Estoy seguro que al comisario no le importará. Acaso alguno de los muchachos está buscando un cuarto de ti en el puente. ¡Largaos, granujas!; ¡largo de aqu!; ¡fuera! No empujéis así a mi tortuga. Dejarla tranquila. Ahí es donde está su salida, en el puente de Queensboro. Se encontrará perfectamente bien tan pronto como tome un café negro. Hola, ¿qué es eso? La lancha de la policía. Mr. Caronte, sus luces son brillantes. Y ¿quién es esa oscura sombra con botones de metal, en el malva gris de la niebla del río? ¿No será también Mr. Sísifo? ¿El mismo Mr. Sísifo? Bien, caballeros, es un placer. ¿Sabía usted, Mr. Sísifo, que una piedra que rueda no cría moho? ¿Ah, lo sabía? Ruede, Mr. Sísifo, ruede. Sólo hay un río más que cruzar. Caballeros, llenen sus copas. Les doy a Mr. Sísifo. Guárdenlo. Mr. Caronte, mis mejores deseos para Cerbero. Échele un hueso de mi parte. Oh, lo siento, quiero decir tres. Échele tres huesos. Seguramente usted podrá guardar un par de tibias. ¡Pero miren esto! Eh, no empujen a mi tortuga con ese arpón. Eso le hace más daño del que pueda hacerle a usted, Mr. Caronte. Eh, mire para acá, viejo, usted no puede sacar a mi tortuga al dique de esa manera. Eso no me gusta lo más mínimo, ¿sabe? Puede usted imaginar cómo aguantaría el Fénix si fuera a verlo usted. ¿Pero qué demonios está haciendo, dándole la vuelta de esa forma? Una cara blanca. Manos blancas. No completamente blancas. No completamente blancas, no. Más bien hinchadas y verdosas. Las costuras de ese sucio abrigo marrón están a punto de estallar. Sí, claro, ¿qué podría ser más natural que una tortuga con un abrigo marrón, por supuesto? ¿Simplemente una tortuga? No, eso no es una tortuga, amigo. No es más que un cadáver. Oh, perdón, sólo un cadáver. Hola Farrell. Hola Skitch. Habéis venido temprano. No lo olvides esta vez: es con dos erres. Siempre lo dices mal. No es muy agradable, ¿no crees, Farrell? No, señor, y supongo que no era tampoco muy agradable en el puente. Debe haber hecho frío ahí arriba, en el puente, durante la noche, piense en eso. Ya sabe usted cómo es. De manera que me fui a Louis's, en la calle 17. Pero ninguna tortuga resolvió jamás el problema de esta manera."

     "Yo no lo haría así, por supuesto."
    Escucha.
     el treno lejano de las sirenas en la niebla;
     recordados alambres de telégrafo, numerosísimos,
     distantes; ¿los escuchas tú en Nueva York, amor 
     mío, amor mío?...
     "Escuche, nosotros éramos tan felices como puedan serlo dos seres humanos."

     "Entonces debe usted ir pronto con ella. Ella lo ama."

     "Pero si al menos le hubiera dicho entonces que la amaba. ¿Por qué tuve que decirle que la odiaba, que nunca la había amado?"

     "Oiga, al infierno usted y su Lee. Sólo ama usted su propia miseria."

     El hombre y su fantasma abandonaron el café y caminaron lentamente hacia el desamparado mar.


'En el Havre', fragmento
Malcolm Lowry

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