domingo, 19 de enero de 2014

Un instante.

            Nelumbium, 1897
Un instante después de que me haya ido
vivirá en la música mi vida tras de mí,
cual alzados a flote los hilos de espuma
una vez que la ola se pierde en el mar inmenso.
Un instante arderán estos días y noches
en el canto con la fragilidad brillante de la espuma,
palpitando bajo la luz antes de virar
rumbo a la nada donde su hogar se encuentra.


Sara Teasdale                      




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