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martes, 5 de enero de 2016

Aniversario..











   ¡Cuánto catorce ha habido en la existencia!
   ¡Qué créditos con bruma, en una esquina!
   ¡Qué diamante sintético, el del casco!
   ¡Cuánta más dulcedumbre
    a lo largo, más honda superficie:
   ¡cuánto catorce ha habido en tan poco uno!

   ¡Qué deber,
    qué cortar y qué tajo,
    de memoria a memoria, en la pestaña!
   ¡Cuanto más amarillo, más granate!
   ¡Cuánto catorce en un solo catorce!

   Acordeón de la tarde, en esa esquina,
    piano de la mañana, aquella tarde;
    clarín de carne,
    tambor de un solo palo,
    guitarra sin cuarta ¡cuánta quinta,
    y cuánta reunión de amigos tontos
    y qué nido de tigres el tabaco!
   ¡Cuánto catorce ha habido en la existencia!

   ¿Qué te diré ahora,
    quince feliz, ajeno, quince de otros?
   Nada más que no crece ya el cabello,
    que han venido por las cartas,
    que me brillan los seres que he parido,
    que no hay nadie en mi tumba
    y que me han confundido con mi llanto.

   ¡Cuánto catorce ha habido en la existencia!




c.v.



viernes, 1 de enero de 2016

Acaba de pasar el que vendrá..



       


 Acaba de pasar el que vendrá
  proscrito, a sentarse en mi triple desarrollo;
  acaba de pasar criminalmente.

 Acaba de sentarse más acá,
  a un cuerpo de distancia de mi alma,
  el que vino en un asno a enflaquecerme;
  acaba de sentarse de pie, lívido.

 Acaba de darme lo que está acabado,
  el calor del fuego y el pronombre inmenso
  que el animal crió bajo su cola.

 Acaba
  de expresarme su duda sobre hipótesis lejanas
  que él aleja, aún más, con la mirada.

 Acaba de hacer al bien los honores que le tocan
  en virtud del infame paquidermo,
  por lo soñado en mi y en él matado.

 Acaba de ponerme [no hay primera]
  su segunda aflixión en plenos lomos
  y su tercer sudor en plena lágrima.

 Acaba de pasar sin haber venido.


c.v.


martes, 13 de agosto de 2013

Los potros de los bárbaros atilas




      Yo te usé como un martillo,
     como una maza para el combate

     Contigo aplasté naciones, contigo destruí reinos,
     contigo derribé al caballo y al jinete,
     al carro de guerra y quien lo monta

     Contigo golpeé a hombres y mujeres, al viejo y al muchacho, joven y doncella.
     Contigo aplasté al pastor y su rebaño,
     al labrador y a su yunta,
     gobernantes funcionarios


     Pero te devolveré
     a Babel y a todos los caldeos
     En presencia de ustedes -dice Yavé-
     todo el mal que le hicieron a Sión

     Yo vengo a ti,
     cerro destructor
     Que arruinabas la faz de la tierra
     Apenas extienda mi mano contra ti
     Te haré rodar en lo alto de las rocas
     & te convertiré en un cerro quemado

     Jamás sacarán de ti una piedra de cimiento..
     Ni tampoco buscarán piedras...


                                        Yo lo sé..


20.5 
Jer

domingo, 28 de julio de 2013

The mine-workers.


Los mineros salieron de la mina
remontando sus ruinas venideras,
fajaron su salud con estampidos
y, elaborando su función mental,
cerraron con sus voces
el socavón, en forma de síntoma profundo.

¡Era de ver sus polvos corrosivos!
¡Era de oír sus óxidos de altura!

Cuñas de boca, yunques de boca, aparatos de boca (¡Es formidable!)