Mostrando entradas con la etiqueta Poesía judaca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía judaca. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de febrero de 2014

En mi anterior encarnación..



En mi anterior encarnación
fuí hombre
tuve esposa y tres hijos
que me enterraron
después de haberme cortado las venas.
Era el año ´71,
hubo escasez en la tierra 

y yo, un obrero borracho
me pasaba dos horas por día haciendo cola
para volver con papel higiénico
a los brazos de mi rechoncha eslava
que me engañaba con un atleta
para poder creer que ella aún valía algo.
La menor coge desde hace ya bastante
y el mayor tiene un diente de oro,
maneja un auto blindado
y nos cobra una cuota para protegernos. 

El del medio odia a Pushkin.
Está en la onda anti, en general.
No la envidio a mi mujer:
se ve que soy homosexual latente
y quizás yo la traicione a ella con algún atleta. 

Vomito. Necesito un poco de estímulo.
El inodoro se tapó. Me apodero
de una oxidada hojita de afeitar. 
Luego de las concurridas exequias
en las que fui enterrado,
débil, seco,
vuelvo a la vida
como una fémina anodina
en el moderno medio oriente. 

En mi anterior encarnación
fuí hombre.
Y parece que ésa es la razón
por la que yo soy gato y vos sos rata.
Sé hombre.
En tu próxima encarnación. 



a. b.




sábado, 15 de febrero de 2014

Antes de que crezca, os escucharé Isaías


   ¡Hace mucho que hemos olvidado el escuchar!
    Si Él -en otro tiempo- nos hubiera plantado
    plantado como hierba de dunas,
    en el mar eterno,
    creceríamos en pasturas tupidas,
    como la lechuga crece en el huerto.

   Aunque tengamos asuntos
    que nos lleven más allá
                de su luz,
    aunque bebamos el agua de cañerías
    que se acerque muriendo
    a nuestra boca, eternamente sedienta,
    aunque caminemos por una calle
    bajo la cual la tierra ha sido llevada al silencio
    por un empedrado...
        no debemos vender nuestro oído,
        oh, nuestro oído no debemos vender.

   También en el mercado,
    en el cálculo del polvo,
    más de uno da -rápidamente- un salto
    sobre la cuerda de la nostalgia;
        porque él escuchó algo,
        dio el salto fuera del polvo
        y sació su oído.

   Apretad; oh, apretad -en el día de la
    destrucción-
    a la tierra el oído que escucha,
    y escucharéis, a través del sueño
    escucharéis
    cómo en la muerte
         empieza la vida.

*Isaías: Y puso mi boca como espada aguda,   
me cubrió con la sombra de su mano;   
y me puso por saeta bruñida,   
me guardó en su aljaba.   


n. s.