1.- Sabiduría de la vida: el arte de conducir la vida de la manera más agradable y feliz posible.
2.- Lo que fundamenta la diferencia en la suerte de los mortales se puede reducir a tres determinaciones básicas: lo que uno es, lo que uno tiene y lo que uno representa.
3.- “Es mayor causa de felicidad propia lo que procede de uno mismo que lo que procede de las cosas” (Metrodoro, discípulo de Epicuro).
Lo más importante para el bienestar del hombre, incluso para todo el estilo de vida que adopte, es aquello que existe o sucede en su fuero interno. De ello dependen directamente su satisfacción y su desdicha más profundas, que no son, en primera instancia, otra cosa que el resultado inmediato de sus sentimientos, su voluntad y sus pensamientos.
4.- Cada uno está atrapado en su conciencia como en su propia piel, y vive en principio sólo en ella: de ahí que no se le pueda ayudar mucho desde fuera.
5.- Las diferencias de rango y de riqueza le asignan a cada cual el papel que habrá de representar; pero eso no significa que su felicidad y satisfacción interior estén de acuerdo con ese papel.
6.- La mitad objetiva del presente y de la realidad está en manos del destino y, en consecuencia, es tornadiza; la subjetiva viene dada por nosotros mismos y, por lo tanto, es básicamente invariable. La vida del hombre, por muchos cambios que le sobrevengan de fuera, tiene siempre el mismo carácter. (…) Nadie se puede sustraer a su propia individualidad. (…) El grado máximo de la dicha de un hombre está fijado de antemano por su individualidad.
7.- ¡Cuánto depende nuestra dicha de aquello que somos; mientras que casi siempre sólo se toma en cuenta nuestro destino, es decir, a aquello que tenemos o que representamos!.(…) Si se goza de riqueza interior, no habrá que pedirle mucho al destino.
8.- Que lo subjetivo es siempre mucho más importante para nuestra felicidad y nuestro gozo que lo objetivo, es algo que se comprueba en todas las cosas.(…) Lo que cada uno es para sí mismo, lo que lo acompaña en su soledad y nadie le puede proporcionar o arrebatar es obviamente mucho más importante para él que el resto de sus cualidades o lo que los demás puedan pensar de él.
9.-Lo primero y más esencial para nuestra felicidad es aquello que somos, o sea, nuestra personalidad. (…) Lo único que está en nuestras manos es sacar el mayor provecho posible de la personalidad recibida, cultivando las tendencias que le son afines y procurando adquirir el tipo de educación que se adapta a ella, evitando cualquier otra y, por consiguiente, eligiendo el estatus, la ocupación, el estilo de vida que mejor se correspondan con ella.
10.- Es muy poco lo que la riqueza como tal, es decir, el exceso de bienes, puede aportar a nuestra felicidad.(…) Y sin embargo, los hombres se afanan cien veces más en adquirir riquezas que en cultivar su espíritu; y ello a pesar de que está fuera de toda duda que lo que uno es contribuye mucho más a nuestra felicidad que lo que uno tiene.
11.- Lo que alguien lleva en sí mismo es lo más esencial para su dicha.
13.- El aburrimiento procede de la indigencia y vaciedad de espíritu.
14.- “Tanto tienes; tanto vales” (Petronio)… y a la inversa, porque la opinión favorable de los demás en cualquier asunto contribuye a menudo a incrementar el patrimonio personal.
15.- En lo bueno y en lo malo, es menos determinante el azar y lo que le acaece a uno en la vida, exceptuando las calamidades, que la manera en que lo experimenta, es decir, la clase de sensibilidad que se tenga en cualquier respecto, y el grado de la misma.(…) De ahí que la envidia que se enfoca en las cualidades personales es la más implacable, y la que también se oculta con mayor esmero.
16.- “La naturaleza es segura, pero no lo son las posesiones” (Aristóteles)… A esto se debe que soportemos con mayor entereza una desgracia que nos viene completamente de fuera que una de la que somos en parte responsables: pues el destino puede cambiar, pero la naturaleza propia, jamás.
17.- Los bienes subjetivos, como un carácter noble, una inteligencia capaz, un temperamento afortunado, un ánimo alegre y un cuerpo bien formado y totalmente sano, son para nuestra felicidad los principales y los más importantes; por lo que debemos atender mucho más a su generación y conservación que a obtener los bienes y el honor exteriores.
18.- “Quien ríe mucho es feliz, quien llora mucho es desdichado”. Por eso hay que abrir las puertas de par en par a la alegría cada vez que se presente: pues nunca viene a destiempo.