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viernes, 23 de octubre de 2015

ya que andaba por aquí..


                       

Alrededor de mi nombre se ha formado    
una costra tan pesada    
de problemas y hábitos    
que es difícil [ hasta para mí ]    
atraversarla y vislumbrar su rostro.   
Golpeo a su puerta y no me contesta.   

Duerme. Salió para poner en orden sus asuntos,   
quizás todavía no; está otra vez ocupado    
y ya hay gente que lo aguarda    
o le dio una rabieta y decidió no volver.   

No pienso esperar. No. No tengo tiempo    
para desperdiciarlo en él: que descanse en paz    
o que no descanse, si es que de mí depende.   
Si fuera por mí, que se le parta la cabeza.   
Otra visita inútil. Un día más, perdido de antemano.    
Debe existir algún yo diferente en otra parte.   


Aunque, ya que andaba por aquí,   
intentaré con uno o dos conocidos    
o quizás la próxima semana.   


 : :

  n.  z. 



domingo, 16 de marzo de 2014

La ciudad está impregnada de vacío..



Un coche me atropella los ojos con sus faros.
El conductor maldice porque no me ve bien en la oscuridad.

Los barrenderos están de servicio.

Barren las bombillas, barren las calles fuera de las ciudades,
barren el vivir de las viviendas,
me barren las ideas de la cabeza,
me barren de una pierna a otra, me barren los pasos al andar.

Los barrenderos me envían luego sus escobas, sus magras
escobas saltarinas. Los zapatos se me alejan taconeando.

Y camino detrás de mí, caigo fuera de mí, por sobre el borde
de mis pensamientos.

A mi lado ladra el parque. Las lechuzas se comen los besos
que han quedado en los bancos.

Las lechuzas ni me miran.

En la maleza se acurrucan los sueños cansados, hartos de trajinar.

Las escobas me barren la espalda porque me apoyo
demasiado contra la noche.

Los barrenderos hacen un montón con las estrellas, las barren
en sus palas y las vacían en el canal.

Un barrendero le dice a otro barrendero, que se lo dice a otro
y este luego a otro.
De pronto los barrenderos de todas las calles hablan a la vez.
Yo paso por entre sus gritos, por entre la espuma de sus voces,
me quiebro, me precipito al abismo de los significados.

Camino a grandes zancadas. Me quedo sin piernas al caminar.
El camino ha sido barrido.
Las escobas me caen encima.
Todo da un vuelco.
La ciudad va por el campo a la deriva, hacia algún punto.



h. m.