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sábado, 1 de febrero de 2014

Variaciones sobre un tema de William Carlos Williams..

http://mesineto.tumblr.com/
    
 
Talé la casa en la que habías planeado vivir el verano que viene.  
Lo siento, pero era por la mañana, no tenía nada que hacer  
y sus vigas de madera eran tan tentadoras.
   
2  
Los dos nos reímos al ver las malvarrosas  
y entonces las rocié con lejía. 
Discúlpame. Ya ni sé lo que hago. 


 
Regalé el dinero con el que pensabas vivir los próximos diez años.  
El tipo que me lo pidió iba vestido de cualquier manera  
y el sólido viento de marzo en el porche era tan jugoso y frío. 


 
Ayer por la noche salimos a bailar y te rompí la pierna.  
Perdóname. Estuve muy torpe, y  
te quería aquí en la clínica, ¡donde soy el médico!


 Kenneth Koch

miércoles, 18 de septiembre de 2013

36 (189) [013]


                Bellísima cosa
                            —¡toda la ciudad en ruinas! Y
las flamas una torre
                            como ratón, como
                            pantufla roja, como
                            estrella, geranio,
                            lengua de gato o ­
                      
                            pensamiento, pensamiento
                            que es una hoja, una
                            piedrita, un viejo
                            de un cuento escrito por

                            Pushkin.
                                                  ¡Ah!
                            rayos podridos des-
                            plomándose,
                                                  .      una botella vieja
maltratada

Las flamas transformaron a la noche en día, flamas
que la alimentaron—se tragó la página
                                            (la página en llamas)
como un gusano—el camino de la iluminación
De la que bebemos y somos bebidos y al final
destruidos (al alimentarnos). Pero las flamas
son flamas cuyo rasgo es una panza
propia que destruye—tal como hay fuegos
que humean
                    humean toda una vida y nunca explotan
en llamas

                                                              Papeles
(consumidos) echados al viento. Negros.
La tinta, al quemarse, se hizo blanca, blanca metal. Así sea.
Ven, belleza avasalladora.     Ven pronto.     Así sea.
Polvo entre los dedos.     Así sea.
Ven, futilidad zarrapastrosa. Aduéñate.
Así sea.     Así sea.
                            Un perro de metal, ojos
flameantes en un corredor lleno de flamas. Una ebriedad
de flamas. Así sea. Una botella, maltratada
por el fuego, doblada de la risa:
amarilla, verde.     Así sea—sobreviviente
por la ebriedad, con bufidos de flama.   Fuego,   ¡haz fuego!
Así sea.   Tragando fuego.   Así
sea.   Retorcido de la risa por el fuego,
el fuego mismo.   Así sea.   Se ríe de las flamas entre
                                                                                 dientes,

chupado, su risa multiforme, una
gravedad flameante que sobrepasa lo sobrio
de las flamas, la castidad de la aniquilación. Se recrea,
qué bueno. Dice que el fuego es bueno.
Así sea.   La belleza de la arena fogosamente destruida
que fue vidrio, que fue botella:   no embotellada.
Sin vergüenza.   Así sea.