¡Para mí no vale!
¡No juego! ¡No contéis conmigo!
[Nadie te lo pide; no te han invitado.
Pecador de poco juicio y mal provecho, la fiesta no es para ti.
¡Ni traje nupcial traes...! ¿Qué pretendes
y qué denotan tantos aspavientos?].
Mujer, no me beses: te contagiaré
a la llaga de la boca, o la del corazón.
Muy bien, me habéis dejado solo a la orilla del camino
Me gusta esta llovizna y este relente,
la noche que pasa como un leve duelo.
Así, de espaldas al fango, cara al cielo
siento que soy, muy desdichadamente,
un hombre, y que soy yo.
Amigos, no lo sabréis nunca
pero os amo a todos
sólo porque os parecéis a mí.
[¡Hoy, quizá tan sólo hoy,
estoy enamorado de mí mismo! ].
También al que me rechazaba por leproso.
